Antonio Abril: «Necesitamos empresas comprometidas con sus universidades»

El presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, exministro de Educación y exdirector general de la UNESCO, ha abierto esta mañana en la Facultad de Ciencias el ciclo de conferencias ‘La universidad pública posible’, dentro de los actos de celebración del 25 aniversario de la Universidad de A Coruña.

La conferencia de Federico Mayor Zaragoza, bajo el nombre ‘La educación superior, en la vanguardia de la nueva era que se avecina’, ha contado con la presencia del rector de la UDC, Xosé Luís Armesto Barbeito; el presidente del Consello Social, Antonio Abril Abadín; y el decano de la Facultad de Ciencias, Moisés Canle López.

Federico Mayor Zaragoza ha lamentado que la crisis económica haya obligado en los últimos años a emigrar a parte del talento formado en España. «Una de las cosas que creo que es de las más terribles para España», ha comentado, «es que alumnos que nos han costado muchos años y que han hecho unas buenas carreras, se tienen que marchar fuera».

Antonio Abril Abadín, por su parte, ha destacado en su intervención la importancia que tiene para la sociedad la relación entre la educación superior y el tejido productivo: “Decir que las universidades deben de ser centros de creación de empresas no me parece una frase acertada, pero sí pienso que la tercera misión universitaria, que es la transferencia de resultados de la investigación y su puesta en valor por el tejido productivo, forma parte de la esencia de la universidad a un nivel parecido que las misiones de enseñanza e investigación”.

El presidente del Consello Social ha añadido que ese objetivo requiere “un cambio en la cultura de empresas y universidades, pero me parece un error decir que el acercamiento empresa-universidad cuestiona las esencias de la academia e incluso el sagrado principio de equidad universitaria. La universidad pública en España ha sido y tiene que seguir siendo, no ya una institución que garantice el acceso a la educación superior en condiciones de igualdad de oportunidades, es decir, con independencia de la capacidad económica de los estudiantes, sino además el gran instrumento de igualación social por la vía del mérito y del esfuerzo, frente a la cultura de la especulación y el enriquecimiento fácil que tanto daño le ha hecho a la sociedad española. Necesitamos además empresas comprometidas con sus universidades”.

Antonio Abril Abadín ha asegurado que “la universidad es mucho más víctima que culpable de la situación de carencia actual de financiación y de un adecuado sistema de gestión”, pero al mismo tiempo ha concluido que resulta necesario un proceso de adaptación a esa coyuntura actual: “Hay que pedirle a las universidades un esfuerzo de adaptación a este mundo global en el que vivirán y trabajarán nuestros estudiantes, porque el mundo cambia cada vez más en menos tiempo y la universidad tiene que seguir ese ritmo. Los estudiantes y sociedad lo necesitan y todos saldremos ganando”.

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