Encaran con éxito la resolución de los 10 retos tecnológicos inclusivos
retos tecnológicos inclusivos

Diez retos tecnológicos inclusivos, 125 jóvenes talentos y en el horizonte, pero cada vez más cerca, el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con parálisis cerebral. El programa Talentos Inclusivos encara su recta final con satisfacción por el compromiso y la motivación que están demostrando los 101 estudiantes de secundaria de los 8 centros educativos participantes. Unos avances que son seguidos y puestos a prueba por 24 usuarios y usuarias de Aspace Coruña, con los que trabajan de la mano y con tesón para resolver con éxito la decena de desafíos tecnológicos inclusivos que tendrán una aplicación en su vida diaria.

La pandemia ha impedido que estudiantes y usuarios pudieran conocerse en persona, pero el seguimiento online ha demostrado que el interés por parte de los jóvenes talentos por aprender más sobre la parálisis cerebral y la realidad de las personas con parálisis cerebral ha ido en aumento en cada sesión. La coordinación de Talentos Inclusivos desde Aspace Coruña, Iria Robles y Rubén Carneiro, destaca la activa participación del alumnado en la búsqueda de soluciones, en la mayoría de los casos, personalizadas. “Están aprendiendo competencias de tecnología, informática y programación, pero también hay que valorar que están aprendiendo de una manera diferente, aplicándolo socialmente y eso les motiva”, explica Robles.

 

Ganar en autonomía y en sus actividades diarias

El entusiasmo se traduce en los 24 usuarias y usuarios que prueban cada una de las soluciones ayudándoles a mejorarlas y perfeccionarlas con sus sugerencias. Robles señala lo ilusionados que están por cada paso adelante que se da pues “hay elementos que antes no podían usar y están comprobando que, cuando el programa finalice, van a poder hacerlo y en muchos casos ganarán en autonomía”.

Un ejemplo claro de esta mayor autonomía lo constituyen dos de los retos tecnológicos inclusivos: el que desarrollan los 15 alumnos y alumnas de 3º de la ESO y 1º de Bachillerato del IES Miraflores de Oleiros y uno de los equipos del IES As Mariñas de Betanzos. Ambos están fabricando con sus impresoras 3D productos de apoyo para actividades de la vida diaria como ensanchadores para cucharas y tenedores o asas para vasos. El IES de As Mariñas de Betanzos, que participa con dos grupos de estudiantes ya que son 22 los participantes, también está trabajando en la adaptación eléctrica y la estructura de dos coches de exploración temprana. “Es un ejercicio causa-efecto para aquellos niños y niñas que no tienen motricidad, les permitirá explorar su entorno con un pulsador o con el mando a distancia que posee”, añade.

 

Drones adaptados con joystick y parktronic

El colegio Salesianos San Juan Bosco de A Coruña también aborda dos desafíos. Ambos igual de ilusionantes. Por una parte, lograr controlar un dron con un joystick adaptado a través del movimiento de la mano o la cabeza, y que ya han logrado que despegue. Por la otra, el desarrollo de un pulsador adaptado para encender y apagar un ordenador que va a sorprender por su diseño. Los pulsadores son la alternativa que están adaptando los 10 chicos y chicas del IES de Ortigueira a diferentes juguetes como un piano en modo alfombra cuyo funcionamiento han mostrado en redes y al que están incorporando nuevas funcionalidades.

En el ámbito del juego también participan los 4 alumnos y alumnas del Sofía Casanova de Ferrol que trabajan en la programación de diferentes videojuegos a que los usuarios y usuarias de Aspace Coruña siempre han querido jugar, pero resultaba imposible por la cadencia en velocidad y a sus movimientos. La estimulación sensorial también tiene mucha importancia en uno de los retos tecnológicos inclusivos en el que están inmersos los seis alumnos y alumnas del IES David Buján de Cambre que preparan con mucho detalle un traje de luces que estará controlado con pulsadores adaptados.

Desde el Colegio Calasanz de A Coruña, con un total de 23 alumnos participantes, se afanan ya en la programación para fijar la sensibilidad y velocidad de un coche-robot teledirigido, que cuenta con una placa microbit y que se dirige con un joystick adaptado. Y también muy avanzado se encuentra el ‘parktronic’ y sensores lumínicos y sonoros ya instalados en una silla de ruedas para evitar colisiones.

Talentos Inclusivos avanza para conseguir dos de sus objetivos principales: mejorar la calidad de vida de las personas con parálisis cerebral y, al mismo tiempo, fomentar la promoción de las profesiones STEM entre los más jóvenes. El tercer objetivo, la concienciación y el compromiso con la inclusión social y el trabajo en equipo inclusivo lo han hecho posible los 125 participantes que han contado con el apoyo de sus profesores, docentes de la Universidade da Coruña y profesionales del CITIC.

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